

Los Diálogos que el humanista Pedro Mejía publicara en 1547 gozaron, en su época, de tanta fama como su célebre Silva de varia lección, ambas obras fueron traducidas a varias lenguas y difundidas por toda Europa, donde habrían de influir decisivamente sobre algunos de los más grandes escritores y pensadores del momento, como Cervantes o Montaigne. Las claves de su éxito editorial y del interés que han despertado desde entonces estos sabrosos diálogos, una de las cumbres del género en nuestras letras renacentistas, podrían descansar en su estilo breve y llano, en su claridad y brillantez expresivas, al servicio de una prosa didáctica que hace de la sabiduría un objeto ameno y cercano al lector.
Ficha técnica